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Las miniguías de Albert. Madagascar, mucho más que baobabs y lémures [III]
29 de Marzo de 2020

Publicado por Albert en África . Añade un comentario

Viene de… Las miniguías de Albert. Madagascar, mucho más que baobabs y lémures [II] 

Morondava es una ciudad costera caótica con un mercado importante y poco más, nos alojamos en el Palissandre Cote Ouest. Las cabañas en la playa son muy cómodas, además, aunque llegamos bastante tarde nos pudimos dar un chapuzón en la piscina antes de una reparadora cena, al día siguiente tuvimos otra larga jornada de coche.  

Nos levantamos muy temprano y salimos dirección Bekopaka (PN des Tsingy de Bemaraha), mínimo 8h para hacer 220 km. Por primera vez pasamos por la archi fotografiada Avenida de los Baobabs y nos adentramos en un camino con grandes roderas y muy polvoriento, con las ventanas abiertas era todo un drama pero el paisaje se lo merecía. Durante estos días la pericia del conductor es fundamental. Nos detuvimos para visitar el PN Kirindy (ruta corta por la parte interior del parque de 2h). 

Reanudamos la ruta por la misma pista de tierra y cada vez las roderas eran mayores, hasta llegar al “embarcadero” para cruzar el río Tsiribihina. En época seca al estar el río con poco caudal el acceso a las barcazas de madera es toda una epopeya para los conductores. Después de 45 minutos navegando llegamos a la otra orilla al pueblo de Belo Sur Tsiribihina .

Es punto de parada obligatoria para todos los turistas que van a Bekopaka, primero para descansar y reponer fuerzas de la primera parte del agotador viaje y segundo para organizar el convoy de vehículos que deben ser custodiados por miembros del ejército.

 6.jpg       72.jpg   © 2018 Albert Ferré

Nos aseamos y devoramos un pollo con arroz exquisito con una fresca cerveza malgache THB, todo un lujo en este rincón del mundo. El Mad Zebu Restaurant es muy recomendable. Hay poco a visitar en sus calles polvorientas, el mercado y el mausoleo de los reyes Sakalava. En esta zona oeste de Madagascar habita la etnia Sakalava.

Después de un merecido descanso todos los vehículos con los distintos grupos de viajeros (ese día eran solo diez 4×4) nos concentraron a las afueras de la población para organizar la comitiva y registrar a personas y vehículos. Durante este tiempo pudimos jugar, saltar y bailar con las niñas y niños de la población. 

Organizada la comitiva, los soldados armados se reparten entre los distintos vehículos de turistas, reanudamos la marcha por la maltrecha pista. A mitad de camino hicimos una parada para descansar y reagrupar los vehículos. Finalmente llegamos a Bekopaka, pero antes tuvimos que subir a otro rudimentario transbordador para cruzar el río Mananbolo. 

En Bekopaka nos alojamos en el Lodge Olympe de Bemaraha. Hacia pocas semanas que tuvieron un importante incendio que destruyó por completo el restaurante, cocinas y algunas cabañas (aún se olía a quemado). A pesar de ello y de lo lejos que está de todo nos sirvieron las cenas y los desayunos, es de agradecer el esfuerzo.

Estuvimos dos noches alojados, el primer día realizamos un recorrido en canoa por el río Mananbolo para visitar algunas cuevas y de regreso hicimos una excursión por los pequeños Tsingy, pináculos de roca caliza. Como ya he comentado en alguna ocasión tengo problemas con las alturas “vértigo”, pero para los que no lo padezcan deben hacer el recorrido de los grandes Tsingy , es una gran experiencia para los más intrépidos.

41.jpg    tsingy-de-bemaraha-east-tour-4.jpg
© 2018 Albert Ferré 

A la mañana siguiente iniciamos el viaje inverso a Morondava (8 horas), a las 10h se organizó la comitiva del ejército en el embarcadero de Bekopaka para acompañarnos hasta Belo Sur Tsiribihina. Llegados a este punto intermedio aprovechamos para almorzar y seguir viaje hasta la famosa avenida de los Baobabs. Después de realizar las fotografías pertinentes llegamos a nuestro alojamiento en la playa de Morondava a última hora de la tarde, tiempo para cenar e irse a dormir ya que a la mañana siguiente teníamos el vuelo a Tana. 

Cómo ocurre normalmente el vuelo iba con 4h. de retraso, es imprescindible confirmar los vuelos uno o dos días antes. Decidimos ir al aeropuerto y esperar para que nuestro conductor Damian pueda iniciar el viaje de regreso a Tana lo antes posible. Llegamos a Antananarivo a media tarde y decidimos ir a descansar al Hotel Carlton. 

Después de desayunar salimos dirección al PN de Andasive (140km, unas 3h), y nos alojamos en Vakona Forest Lodge. El lémur más grande Madagascar, el Indri , habita en esta zona. Se pueden realizar caminatas por el parque tanto de día como de noche, también se puede hacer algo de relax en las instalaciones del lodge. 

Hicimos una nueva caminata por el parque a primera hora de la mañana antes de regresar a Antananarivo . 

Para los que tengan más tiempo y quieran conocer el norte Nosy Be es un buen lugar para practicar deportes náuticos, otra opción es visitar la zona de Diego Suárez.

El último día del viaje visitamos la ciudad de Antananarivo, no hay mucho que ver pero destaca, el palacio real fortificado Rova en el alto de la colina. Se debe tener cierto cuidado si paseamos por las calles de la Alta Ville, es poco seguro si se va solo. En la parte baja podemos visitar el reformado edificio de la antigua estación de ferrocarril Soarano y el lago Anosy, la ciudad es un caos en todos los sentidos. 

Para comprar especies (vainilla, canela, cúrcuma, etc.) y chocolate, Pili Pili Dock y La Ferme de Morarano son dos buenos lugares. De camino al aeropuerto podemos pasar por el mercado artesanal de la Digue (cientos de tiendas una al lado de otra). 

       100.jpg © 2018 Albert Ferré 

Aquí termina nuestro viaje a esta isla continente.

 

Viaje realizado en octubre / noviembre 2018

Las miniguías de Albert. Madagascar, mucho más que baobabs y lémures [II]
29 de Marzo de 2020

Publicado por Albert en África . 2comentarios

Viene de … Las miniguías de Albert. Madagascar, mucho más que baobabs y lémures [I]

El primer trayecto fue de Ifaty a Isalo, una ruta de buenas carreteras y una duración de 4 horas (225 km). Si disponemos de tiempo en el camino podemos visitar el PN de Zombitse-Vohibasia (habitan los lémures Sifaka), las tumbas Mahafaly y el pueblo minero de Ilakaka (zafiros).

En l’Isalo nos alojamos en el complejo Le Jardin du Roy . Hay varios resorts integrados en el paisaje y hoteles más sencillos en la población de Ranohira, puerta de entrada al parque.

Después de realizar senderismo durante casi dos horas por los montes que rodean el hotel fuimos a ver la puesta de sol en la “Ventana de l’Isalo”, cuando llegamos allí nos sorprendió ver tal cantidad de coches y turistas.

El PN l’Isalo está situado en un macizo de arenisca jurásica y es una maravilla de los procesos evolutivos de la naturaleza, con un paisaje en algunos momentos sobrenaturales. En esta zona de Madagascar habitan los Bara, son pastores de rebaños de cebús.

 213.jpg        51.jpg   © 2018 Albert Ferré

Salimos muy temprano de nuestro hotel para realizar una excursión de 6h, hay varios recorridos para elegir algunos de varios días. Además de lémures y camaleones hay una vegetación endémica, como el diminuto baobab “pata de elefante” o el aloe de Isalo. Los paisajes son espectaculares, cañón de Namaza, miradores, la cascada de las ninfas, piscinas naturales (la blue y la noire ), etc. Un placer para la vista y los oídos, habitan más de 50 especies de aves.  

Para acceder al parque es obligatorio contratar una guía oficial (frente a la oficina de turismo). En el interior del parque hay una zona de picnic donde los propios guías preparan la comida si uno lo desea. 

Después de pasar dos noches en l’Isalo salimos dirección Fianarantsoa. En Ambalavao visitamos la fábrica de papel Antaimoro, además los miércoles se celebra el mayor mercado de cebús del país, todo un espectáculo. Otro punto interesante para visitar antes de llegar a Ambalavao es la Reserva de Anja.

La Reserva de Anja es un ejemplo de iniciativa privada, en 1995 un vecino convenció al resto de la comunidad de la necesidad de recuperar el bosque y proteger a los lémures de cola anillada. Cada vecino tiene su tarea y hoy en día se ha hecho imprescindible su visita. 

Fianarantsoa, es la segunda ciudad de Madagascar. Lo más interesante de visitar es la parte antigua de “Haute-Ville” con sus calles empinadas y casas antiguas que domina toda la ciudad, no vale mucho la pena. 

En esta zona de Madagascar habita la etnia de los betsileo, la tercera más importante de Madagascar. Los betsileo son famosos por sus técnicas del cultivo del arroz, logran hasta tres cosechas al año. 

También es el punto de partida para visitar el PN de Ranomafana que significa “agua caliente”, viven 12 especies de lémures, algunos como el de vientre rojo, los del frente rojo, o el dorado de bambú. Se pueden realizar excursiones por el parque con diferente grado de dificultad y duración y también hay baños termales. 

Otra opción es hacer el trayecto en tren FCE desde Fianarantsoa hasta Manakara en la costa este de la isla. Los trenes son muy antiguos y mal conservados, van a una velocidad de 20 km/h, la duración del trayecto depende, casi nunca salen en hora y el trayecto que se debe hacer en 12h puede llegar a las 24h. Es una gran experiencia y una buena forma que convivir con la población local.

Nuestro siguiente destino fue la población de Ambositra, nos alojamos en el Hotel Artisan. Es una población con un mercado callejero muy animado y muchas tiendas artesanales que venden trabajos en madera. En esta zona habita la etnia zafimaniry que son reconocidos artesanos de la madera. 

A la mañana siguiente realizamos una excursión por los pueblos zafimaniry famosos por los trabajos en madera con los que decoran sus casas. Se debe ir con una guía local, hay rutas de tres o cuatro días para visitar los pueblos más alejados como Sakaivo, Falairivo y Antetezandotra. Un día es poco pero vale la pena, la zona está en pleno corazón de Madagascar, veremos frecuentes terrazas y campos de arroz (es una de las zonas más importantes de producción de arroz, imprescindible en la dieta malgache), cebús arando, pequeños núcleos de casas de barro y muchos niños jugando en el barrizal.

 111.jpg          71.jpg  © 2018 Albert Ferré

 Es imprescindible disponer de un vehículo 4×4 pues los caminos están en muy mal estado y además se deben vadear ríos y algunos puentes están hechos con troncos. Realizamos una excursión de unas cuatro horas para visitar Ifasina y Antoetra pero la amenaza de lluvia nos hizo regresar antes (normalmente las lluvias son torrenciales). El único alojamiento en la zona es Sous le Soleil de mada, es muy sencillo pero está bien situado. 

Desde Ambositra nos dirigimos por buena carretera (RN7) a Antsirabe y nos alojamos en un hotel moderno el Plumeria Hotel. En toda esta zona de Madagascar hay muchos pousse-pousse (significa “empuja-empuja), es la versión malgache muy colorida y con nombres muy curiosos como ” García “” Air France ” del rickshaw de la India. En Esta Zona de las tierras altas habita la etnia Merina, una sociedad agrícola, basada en el cultivo de arroz. Es la principal región del mundo en la producción de vainilla.   

Famadihana es una tradición funeraria de las distintas etnias en Madagascar. También conocido como el regreso de la muerte, las personas traen los cuerpos de sus difuntos de las criptas familiares, envolviéndolos con mortajas nuevas para luego iniciar una procesión con música en vivo y bailes con los cadáveres alrededor de las tumbas. Muy parecida a las que se practica en la región Tana Toraja en Sulawesi (Indonesia). 

Desde esta ciudad se pueden realizar excursiones a pie y en bicicleta de montaña. La cercana población de Ambatolampy (a unos 40 minutos en coche desde Antsirabe), es famosa por la fabricación de utensilios de cocina y objetos de arte en aluminio. 

El siguiente trayecto fue de Antsirabe a Morondava, es un largo viaje de unas 8h y 484 km por carreteras en buen estado por lo general, con un buen conductor/mecánico como el que teníamos nosotros fue más llevadero. Tuvimos un reventón y también problemas con el aire acondicionado que pudimos solventar haciendo alguna chapuza. Pudimos almorzar y descansar en Miandrivazo, aproximadamente la mitad del camino.

Continuará …

Las miniguías de Albert. Madagascar, mucho más que baobabs y lémures [I]
27 de Marzo de 2020

Publicado por Albert en África . 1 comentario

Madagascar, es la cuarta isla más grande del mundo, sin contar Australia. Aunque está situada en el continente africano no se parece a ningún otro lugar de África, su catálogo de sorprendentes animales y plantas que han estado evolucionando de forma aislada desde hace más de 165 millones de años cuando se separó del continente, es fascinante, desde los acrobáticos lémures a los baobabs, fascinantes árboles que parecen gigantescas botellas.

          212.jpg © 2018 Albert Ferré

Un país que sorprende por lo inmenso que es y por la gran variedad de paisajes que uno va descubriendo durante la ruta. Es un viaje considerado “duro” por la gran cantidad de kilómetros que hay que realizar por rutas en mal estado, pero no se puede considerar un viaje difícil, además es económico.

Hay buenos alojamientos y la comida es sencilla pero excelente, tener cuidado con el picante aunque en la mayoría de los restaurantes la comida que preparan para los extranjeros no lo es.

Hay que evitar la época lluviosa (mediados de noviembre a marzo) pues muchas zonas se hacen impracticables y no se pueden visitar. La peor época es de diciembre a marzo ya que es temporada de monzones y ciclones especialmente afectan al este y norte de la isla. 

Desde España no hay vuelos directos, una opción es volar con Air France haciendo escala en París y luego ir directamente al aeropuerto internacional de Antananarivo.

Calcular entre 15 y 20 días para poder visitar las zonas más interesantes. La infraestructura de transportes es muy deficiente por lo que hay que contratar a un conductor para cada una de las zonas que queramos visitar.  Las rutas largas se pueden realizar en avión aunque la puntualidad brilla por su ausencia. Tsaradia, Air Madagascar, Madagasikara Airways son las compañías que operan en los vuelos internos.

Para organizar y planificar nuestro viaje contactamos con la agencia local Madagascar Tours and Travel Company (Lalaina Ratsimba – lalaina@mttc.biz). Ellos nos facilitaron un conductor/guía freelance con vehículo 4×4 (imprescindible) para toda la ruta terrestre (Damianth Ratianamiarana, email: rdamianth@gmail.com / Facebook: Damianth RATIANAMIARANA). Muestra experiencia fue  positiva y tanto si queremos que nos lo organice una agencia como si contactamos directamente con el conductor/guía estos son de total garantía. 

Los conductores/guías deben ser también mecánicos ya que es probable que durante la ruta se tenga algún percance mecánico.

                                          24.jpg  © 2018 Albert Ferré

Aunque el idioma oficial es el malgache uno puede utilizar el francés ya que hasta 1960 fue colonia. La moneda es el Ariary (MGA), hay que cambiar al llegar al aeropuerto pues después es más complicado, a excepción de las zonas muy turísticas. Las comidas, bebidas, etc. durante la ruta hay que pagar estos gastos en efectivo, las tarjetas son aceptadas solamente en los bancos de la capital y en los mejores hoteles (en algunos lugares realizan un cargo adicional del 4%). 

Es necesario obtener un Visado a la llegada al aeropuerto de Tana (diminutivo de Antananarivo) su coste es de Ar 140,000 (35 euros).

Nuestra primera noche la pasamos en el hotel San Cristóbal, cerca del aeropuerto de Tana, al día siguiente teníamos un vuelo a Tuléar (zona Sur) a primera hora.

A la llegada al aeropuerto de Tuléar (Toliara) nos dirigimos a nuestro alojamiento en Ifaty (Le Paradisier Hotel), una hora de trayecto por buena carretera. Las cabañas son muy cómodas y están frente al arrecife. Realizamos varias excursiones para conocer la zona y los pueblos de pescadores además de aclimatarnos y ver los primeros baobabs del sur. Tuléar es una población sucia y tiene poco interés, solamente la zona del mercado vale la pena. Si hemos elegido alojarnos en Anakao o Nosy Ve  deberemos tomar una lancha (+-1h) en el puerto de Tuléar, por carretera son unas 6h. 

Estuvimos en Ifaty 2 días, a última hora llegó procedente de Tana nuestro conductor/guía Damianth ya que a la mañana siguiente debíamos iniciar nuestro largo viaje.

Continuará… 

Las miniguías de Albert. Colombia, ¡Chévere! [II]
24 de Marzo de 2020

Publicado por Albert en América . 1 comentario

…Viene de Las miniguías de Albert. Colombia, ¡Chévere! (I)

Desde Bogotá volamos a Pereira (zona cafetera), nos alojamos a las afueras de la ciudad ya que es una ciudad con muy poco encanto y desde allí hicimos las excursiones. El Hotel Sazagua es muy recomendable aunque tiene un precio algo elevado, hay otras opciones con menor encanto pero más asequibles.

Hay muchos lugares para visitar en la zona con independencia de los días que decidamos estar, el PN Natural de los Nevados para los amantes de la media y alta montaña, el Valle de Cocora y las palmeras de cera un lugar ideal para hacer senderismo y montar a caballo, alojarse en una Hacienda y recolectar café, bañarse en las Termales San Vicente, subirse a un “jeep willys”, visitar las poblaciones de Filandia y Salento y tomarse un exquisito café en Café Jesús Martín (Salento). No soy nada cafetero, hacía más de 20 años que no tomaba uno, pero debo reconocer que es una delicia degustarlo y como lo preparan, además duermes como un lirón.

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        © 2019 Albert Ferré

Desde Pereira volamos a Medellín, al llegar a la ciudad te vienen a la cabeza los años de violencia con Pablo Escobar.

Medellín es una ciudad moderna con más de 3 millones de habitantes. El centro de la ciudad, a pesar de los esfuerzos de la Administración Local y la modernización en el transporte público, sigue siendo insegura y deprimente con mucha indigencia y prostitución, especialmente cerca de la Plazoleta de las Esculturas de Fernando Botero. Frente al flamante edificio del Ayuntamiento y al lado de la antigua y reformada estación de ferrocarril se encuentra el Monumento a la Raza . 

Tomamos un café en el Salón Málaga uno de esos lugares donde la vieja bohemia de café y tertulia se combina con el ambiente de los bares modernos.

Hay varias excursiones para realizar en Medellín, nosotros elegimos hacer una ruta en metro y metrocable para finalizar la visitando la Comuna 13 que durante años fue la cuna de Pablo Escobar. Desde hace años se están ejecutando programas de inclusión social, se han instalado unas escaleras mecánicas, se han abierto algunas tiendas y parece que poco a poco sus habitantes ven su futuro menos violento e incierto. Todas estas excursiones las realizamos acompañados por una guía local. 

Nos alojamos en el encantador hotel Patio del Mundo en El Poblado. Es una zona segura y alejada del centro, repleta de restaurantes, tiendas y centros comerciales. 

Al día siguiente salimos para visitar el embalse de Guatapé, hicimos un recorrido en barco y pudimos ver La Manuela la finca bombardeada y abandonada de Pablo Escobar. Luego nos dirigimos a  la Piedra del Peñol, un monolito de granito de 200 metros de altura, se puede subir por una escalera de 659 escalones. Guatapé es una localidad vacacional con poco encanto, destaca el nuevo paseo marítimo, sus restaurantes y los zócalos que decoran las casas de la población.

                   21.jpg   10.jpg © 2019 Albert Ferré

 Desde Medellín volamos hacia Santa Marta en la costa del Caribe , desde allí  nos dirigimos a Cayena Beach Villa (cerca del PN Tayrona (unas 2h). Hay muchas actividades para realizar, especialmente en el PN Tayrona. Nosotros lo visitamos en época de lluvias y la humedad era insoportable, la mayoría de la población local van a las playas del parque, otros visitan Pueblito o hacen senderismo.

Uno de los treks más duros de América, se precisan 4/5 días con condiciones muy adversas, es el de la Ciudad Perdida. En plena Sierra Nevada de Santa Marta es un recorrido de unos 50 km muy exigente con grandes desniveles y una humedad que ronda el 85%, es un lugar mágico. La Sierra Nevada de Santa Marta tiene nevados que superan los 5700 metros de altura y está situada solamente a unos 40 km de la costa caribeña.

También se pueden visitar comunidades de indígenas de la zona, Arhuacos y Taironas, para conocer sus costumbres, tradiciones y forma de vida. Es muy interesante convivir con ellos durante aunque sea por unas horas, además pudimos comprobar la calidad del chocolate que producen considerado por los expertos uno de los mejores del mundo.

       211.jpg   22.jpg © 2019 Albert Ferré

Desde el PN Tayrona viajamos a Cartagena de Indias (5h. en coche) vía Barranquilla, en Cartagena nos alojamos en pleno casco antiguo Hotel Casa la Fe.

Cartagena de Indias es la otra Colombia, ya comenté que es una ciudad cara y que el cambio de moneda es distinto al del resto del país. Llegamos en plenas Fiestas de la Independencia, las mejores de la ciudad. Es una ciudad con mucha vida, llena de bares, restaurantes, tiendas, etc. 

Hay mucho que ver, recomiendo pasear por las calles de casco antiguo y por las de Getsemaní, cada rincón es una grata sorpresa. Recorrer las murallas, los fuertes y los baluartes de la ciudad es algo imprescindible para conocer su historia además de ser una de las imágenes de la ciudad. 

Otros lugares destacados a visitar son la Plaza Bolívar y el Palacio de la Inquisición, la Plaza de la Aduana, la Puerta del Reloj y la Iglesia de San Pedro Claver. La Catedral Santa Catalina y las numerosas iglesias repartidas por todo el casco viejo, la más antigua es la Iglesia de Santo Domingo. La Plaza de las Bóvedas con sus tiendas de artesanía o el Monumento a la India Catalina. Mucho por descubrir y conocer.

Está repleto de lugares para comer pero recomiendo La Cevichería , El Kiosco El Bony, o El Boliche. 

Si se dispone de tiempo, a unos 35 km al sur de Cartagena están las islas del Rosario , 27 islas e islotes rodeados de arrecifes de coral. 

 101.jpg © 2019 Albert Ferré  

Aquí termina nuestro viaje a Colombia.

Viaje realizado en noviembre 2019

Las miniguías de Albert. Colombia, ¡Chévere! [I]
24 de Marzo de 2020

Publicado por Albert en América . 1 comentario

Colombia es un país con una gran riqueza y diversidad, muy recomendable para visitar. Viajé por primera vez en el año 1986 por motivos profesionales en plena época de inseguridad que solo te permitía ir desde el Hotel Tequendama hasta las reuniones programadas en “auto seguro” y poco más “todo lo que hacías tenía un riesgo muy elevado”.

Siempre me quedó pendiente volver para cambiar esa imagen tan negativa que tenía, quería pasear con tranquilidad por las calles del barrio de La Candelaria en Bogotá o poder conocer los pueblos de la zona cafetera.  

1.jpg      7.jpg  © 2019 Albert Ferré

Hay muchas aerolíneas (Iberia, Avianca) que vuelan directamente desde España al aeropuerto internacional El Dorado (Bogotá), nosotros lo hicimos con Air France pues nos volvimos desde Ciudad de Panamá y nos ofrecieron la mejor tarifa para evitar tener que volver a pasar por Bogotá .

Es un país bastante económico a excepción de las zonas más turísticas que los precios se pueden multiplicar por dos o tres además el cambio de moneda es mucho peor (Cartagena de Indias). Se necesitan unos 14 días y no es necesario visado. Para los vuelos internos hay varias compañías como Avianca, Easyfly o Vivaair.

Recomiendo tomar un taxi (Taxi Imperial) desde el aeropuerto al centro de Bogotá, es la forma más rápida y segura. Nos alojamos en el Hotel de la Ópera a cinco minutos a pie de la Plaza de Bolívar y en pleno barrio de La Candelaria (al lado del Teatro Colón ), alojamiento muy recomendable en pleno barrio colonial y de mayor animación de Bogotá.

Bogotá está situada a 2630 metros sobre el nivel del mar, por este motivo han de tener cierto cuidado las personas que les puede afectar la altura (especialmente por las cefaleas).

Toda visita a Bogotá se debe iniciar en la Plaza de Bolívar , epicentro del país. Alrededor del monumento a Simón Bolívar se encuentran algunos de los principales edificios de la ciudad: el  Palacio de Justicia , el  Capitolio Nacional , la  Catedral Primada , la Casa del Florero , el Museo Santa Clara o la Casa de Nariño (Residencia del Presidente).

Si proseguimos por la avenida peatonal “Carrera 7″ llegaremos a la Iglesia de San Francisco , la más antigua de la ciudad. Cruzando el parque Santander se llega a uno de los Museos más impresionantes que se pueden visitar en el mundo, el Museo del Oro , en una palabra “impresionante”. Era la segunda vez que lo visitaba y me volvió a dejar sin palabras.

                        © 2019 Albert Ferré  5.jpg 8.jpg

Cerca del Museo del Oro se encuentra el Esmerald Trade Center es un buen lugar para los que quieran comprar esmeraldas con certificado de garantía, la tienda Muzem es recomendable por su profesionalidad.

Otro de los lugares que hay que visitar es el cerro Monserrate , se puede subir a pie, en funicular o en aéreo. Situado a 3152 metros sobre el nivel del mar es un excelente mirador sobre la ciudad. En el interior de la iglesia se encuentra una pequeña capilla con una réplica la “Moreneta”, la Virgen que se venera en el Monasterio de Montserrat cerca de Barcelona.

Al menos hay que dedicar dos días completos a Bogotá, pues no debemos  dejar de visitar el Museo Botero o la Plazoleta del Chorro de Quevedo y sus calles adyacentes. Como se ha comentado con anterioridad hay que pasear por las callejuelas de La Candelaria para ver sus casas coloniales y las figuras verdes que vigilan desde lo alto de los tejados (proyecto artístico del artista local Jorge Olavé). 

Para un tentempié a cualquier hora recomiendo Puerta Falsa a pocos metros de la Plaza de Bolívar, un clásico dentro de los clásicos. Para algo más consistente la Prudencia o el Capital Cocina los dos en La Candelaria.                           
Se puede alquilar un coche para visitar los alrededores de Bogotá (2 días mínimo), otra opción, que es la que elegimos, es contactar con un taxista de Villa de Leyva (el hotel que se reserve puede facilitar un contacto, nosotros contactamos con Jesús Espitia y muy bien).

La distancia hasta Villa de Leyva es de unos 170 km por muy buenas carreteras, la duración del trayecto calcular unas 4h con parada en la Catedral de Sal de Zipaquirá, y si nos apetece y tenemos curiosidad podemos almorzar en el restaurante Andrés Carne de Res en Chía. Otro punto interesante para detenerse cerca de Villa de Leyva es en el Puente de Boyacá, conmemora la histórica victoria de los independentistas el 7 de agosto de 1819, conocida como la batalla de Boyacá, con la que se consiguió la independencia de Colombia. Todo el lugar es dominado en lo alto de la colina por el monumento en honor a Simón Bolivar y todas las banderas de los países de América Latina. 

Villa de Leyva es una idílica población del departamento de Boyacá, situada a 2140 metros sobre el nivel del mar. Se puede pasear por sus calles adoquinadas y escuchar el sonido de las campañas. Cómo cualquier población que tenga encanto es muy turística especialmente por la gente de Bogotá que viene a pasar los fines de semana y festivos. Hay muchos hoteles con encanto y está repleta de restaurantes cafeterías y tiendas de recuerdos. Nos alojamos en el Hotel Getsemani. 

                        2.jpg © 2019 Albert Ferré

La Plaza Mayor es una de las mayores de América con sus 120 x 120 metros y conserva muchas casas coloniales algunas convertidas en restaurantes con mucha animación. Otro de los lugares a visitar es el Museo del Carmen de arte religioso, junto a la plaza y la iglesia del mismo nombre. En la misma Plaza Mayor está la Iglesia Parroquial. Para tomarse un buen café o chocolate y una rica tarta recomiendo La Galleta.

En los alrededores de Villa de Leyva se puede visitar Sutamarchán capital de la longaniza, Ráquira capital de la cerámica (los domingos hacen un mercado). Es interesante visitar el Centro de Investigaciones Paleontológicas menos turístico que El Fósil, el sitio precolombino de El Infiernito, el Convento del Santo Ecce Homoentre otros lugares interesantes además de la posibilidad de hacer senderismo y excursiones a caballo.

Continuará…